¿Realmente se necesita contratar personal para una función específica?

 

 

 

Por: Éricka González Núñez

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos.

 

Uno de los errores más costosos que cometen las pequeñas y medianas empresas es asumir que cada necesidad de trabajo en la empresa debe convertirse en una contratación.

 

La lógica parece sencilla: si necesitamos recursos humanos, contratemos un responsable de recursos humanos; si necesitamos calidad, contratemos un encargado de calidad; si necesitamos capacitación, contratemos un coordinador de capacitación.

 

Sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntarnos algo fundamental: ¿Necesitamos un puesto o necesitamos cubrir una función?

 

La diferencia parece pequeña, pero puede representar cientos de miles de pesos al año.

 

Tomemos como ejemplo el área de Recursos Humanos: una empresa de 20 o 30 colaboradores necesita cumplir obligaciones legales, administrar expedientes, coordinar capacitación, apoyar procesos de reclutamiento, atender aspectos relacionados con la NOM-035 y dar seguimiento a diversos temas laborales.

 

Pero ¿realmente tiene el volumen de trabajo suficiente para justificar un departamento completo o una posición de tiempo completo?

En muchos casos, la respuesta es no.

 

Lo que la empresa necesita es que alguien garantice que la función exista, opere correctamente y se mantenga bajo control. No necesariamente requiere una persona sentada ocho horas diarias esperando que surja una actividad relacionada.

 

Lo mismo ocurre con estas áreas:

·         Cumplimiento normativo

·         Calidad

·         Seguridad e higiene

·         Capacitación

·         Desarrollo organizacional

·         Planeación estratégica

·         Gobierno corporativo

 

Son funciones indispensables para el crecimiento de la empresa, pero no siempre generan una carga de trabajo suficiente para justificar una contratación permanente.

 

Por eso cada vez más organizaciones recurren a esquemas de consultoría permanente o servicios especializados. Bajo este modelo, la empresa obtiene acceso a experiencia, metodología, seguimiento y cumplimiento continuo sin asumir los costos asociados a una contratación tradicional.

 

No se trata únicamente del salario: también intervienen prestaciones, impuestos, capacitación, supervisión, rotación, ausentismo y el riesgo de depender completamente del conocimiento de una sola persona.

 

Entonces, la pregunta deja de ser cuánto cuesta contratar a alguien. La pregunta correcta que debemos hacernos es: ¿Cuánto cuesta cubrir correctamnente la función? Una empresa que no capacita adecuadamente, que descuida el cumplimiento normativo o que no desarrolla a su personal puede enfrentar problemas mucho más costosos que la inversión necesaria para asegurar esas funciones, pero no todas las funciones necesitan convertirse en puestos. Sólo recordemos esto: todas las funciones críticas deben ser atendidas por especialistas.

 

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